14. El dolor.

(María, noviembre 2005)

Si Dios es Padre, ¿porqué permite que haya dolor?

(Fr. Luis, diciembre 2005)

¡Paz y bien! No eres la primera que se pregunta eso (desde que el hombre es inteligente se lo lleva preguntando...). Por eso tengo que decirte que no hay una respuesta automática que te satisfaga totalmente. Descubre la tuya y deja algo para el Misterio que abrazaremos en el Cielo. De todas formas te puedo decir que Dios ni quiere el dolor ni lo permite. Dios nos ha creado libres, porque nos quiere mucho, y esa libertad conlleva la opción entre el bien y el mal, las alegrías y los sufrimientos. Dios no quiere el dolor, pero se ha hecho uno de nosotros, ha sufrido y muerto en la cruz, y desde ahí ha transformado su dolor (y el nuestro) en redención para todos los hombres. Un abrazo.

(Fr. Vicente, diciembre 2005)

María: el problema que acabas de plantear es tan antiguo y tan difícil que no daremos nunca con la solución adecuada. Claro, si no, no seria problema. Es quizás el gran problema de la vida. El tema del mal en el mundo: se necesita algo mas que una respuesta inteligente o una idea genial, es algo más. Me explico: la vida te va enseñando que en ciertos temas, la experiencia te va enseñando, o vas aprendiendo a asimilar las cosas, experiencias, situaciones. Así es esto: la solución es más la experiencia que de ello tienes tú en la vida, lo que de ella vas aprendiendo. Lo que sabes después de lo que has sufrido... No obstante, alguna cosa más te diré.

Quiero decirte que el mal, es decir, el sufrimiento, Dios no lo quiere, pero lo permite, es decir, no es un Dios mágico que de un plumazo soluciona una situación. Hay dolores que hace años no tenían solución, hoy la tienen. Hay otros que hoy no la tienen y la tendrán. Dios nos ha hecho hombres, personas con una capacidad para el desarrollo y el descubrimiento. Dios nos ha hecho para que poco a poco vayamos descubriendo las cosas. Ahí esta nuestro destino, nuestra grandeza y nuestra debilidad. Entiendo que hoy lo queremos todo aquí y ahora, pero la vida funciona así. La naturaleza se desarrolla así... Es una constatación como ves.

Otra cosa es el mal que nosotros sufrimos por nuestra causa, o por causa de otras personas. De eso no tiene Dios la culpa. Las guerras, los genocidios, las venganzas... ¿Quién tiene la culpa? Otro tema importante es que el dolor nos ayuda a ser sensibles, a entender al que sufre, que nos ayuda a crecer en humanidad, sensibilidad, bondad; o al menos hay mucha gente que le ayuda. Claro que dice la canción: “cuántas veces habrá que... sufrir, para aprender a ser generosos... La respuesta... está en el viento”, es decir en cada persona. Sin duda que junto al dolor y la enfermedad, está la muerte, que es su consecuencia y su final. ¿Porqué?... No creo que todo esto se resuelva nunca preguntando, sino aceptando, luchando, amando, aceptando nuestra condición de seres creados, es decir no omnipotentes, sino débiles, frágiles, humanos...

Mi querida María, haces bien en preguntar por ello, pero busca en ti la respuesta, en tu corazon y en tu vida, en tu historia. Dice un proverbio que “el que escupe hacia arriba, de babas se llena”. Nunca obtendrás una repuesta a este tema desde los libros y desde la inteligencia. No somos jueces de la historia y de la vida, sino servidores. Solo desde esta postura humilde entenderás algo, y sobre todo desde la fe. Cristo, a pesar de su condición, no rehusó sufrir como un esclavo... ya sé que todo esto no explica, pero sí ilustra, ayuda, puede dar luz. Hay otro pensamiento que quería dejarte. Cristo sufrió por nosotros. En todo sufrimiento puede haber una respuesta de apertura al otro, de ayuda, de servicio, de generosidad, de redención... Todo lo demás no conduce a casi nada. Espero que algún día me puedas dar tu propia opinión, pues en este tema todos somos aprendices. Un saludo, Vicente.



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