17. Sobre la libertad
(María, enero 2006)
Para llegar a la libertad infinita, ¿es necesario pasar por la experiencia de la libertad finita, y la experiencia de la vida cotidiana?
(Fr. Vicente, febrero 2006)
Hola, María, casi te diría que un saludo filosófico. Haces una pregunta tan profunda y especial, que casi diría que si has debido tener una iluminación, una ráfaga de algún ser extraño a la vida de hoy día. Bueno, intento acercarme a tu pregunta. Cuando hablas de llegar a una libertad absoluta no es fácil entender qué quieres decir con ello. Pues todos nos movemos en este mundo de lo limitado y relativo. Esto no quita que haya habido personas que han luchado como titanes por la libertad, que ha empeñado su vida en un esfuerzo por romper amarras. Para ellos, libertad ha sido sinónimo de experiencias cruciales, de sentirse libres frente a todo, sin miedos. Personas que para ello, han negado a Dios y, al contrario, otras le han necesitado. Quizás, yendo a tu pregunta, te refieres a esa libertad o indiferencia, frente a cualquier cosa. Libertad absoluta como posibilidad de escoger lo que uno quiera, sin importarle nada más.
Lo que sí es cierto es que la libertad podemos verla como un camino, como un medio para... En ese sentido, es la libertad frente a las pequeñas cosas, la que nos ira dando alas para llegar a cosas más grandes y absolutas. Sí, la libertad más que un fin en sí misma, debemos considerarla como un medio para...; también una condición de vida: sin libertad no hay vida humana digna. No quiero acabar esto sin decirte que sin un empeño por ser libres, la libertad se quedaría en palabras, quizás vacías. Lucha, pues, por las pequeñas y cotidianas libertades, si no me temo que hablamos de aire. Un saludo.
(Fr. Víctor Manuel, febrero 2006)
No me aclaro con esto del foro. No sé si estas líneas llegarán a alguna parte, pero como sólo hay una forma de saberlo, ahí voy. Sobre tu pregunta sobre la libertad, te diré que es uno de los temas que más me dan vueltas por la cabeza desde mi primer año de vida en fraternidad -hace ya diez de eso-. Desde el estudio vi bastante luz, pero mi trabajo en la cárcel de Ocaña I, la convivencia con los presos y conocer sus historias, sus condicionamientos, sus inmensos sufrimientos desde niños en tantos casos, me hizo poner entre signos de interrogación la palabra "libertad". Mi vida, mi esfuerzo por ser un buen fraile menor, por caminar en santidad, también me hace buscar una respuesta a esa interrogación.
Hoy por hoy, creo que lo veo más claro y con más paz (que es un buen signo) y aquí te expreso lo que hoy creo y me permite vivir cada día en primera persona a la vez que abandonado y confiado en Dios. Creo que nacer, nacemos no tanto libres como con capacidad de serlo, como nacemos con capacidad de hablar pero a duras penas si llegamos a berrear, con la ayuda de una palmetada amiga en zona harto delicada... y no es que yo me acuerde de ello, claro. La libertad se aprende, se desarrolla, se conquista, y para ello necesitamos de referentes que nos estimulen y nos enseñen la senda a seguir tanto como de que se nos deje crecer sin esos condicionamientos que casi imposibilitan hacer otra cosa que lo que se espera de nosotros (la información, las dificultades laborales y económicas son varios de esos condicionamientos).
Todos tenemos modelos de vida -los mal llamados 'ídolos'- que nos llaman la atención por algo que los hace diferentes y que quisiéramos tener nosotros. Para mí son referentes de libertad y entrega, la madre Teresa de Calcuta y los misioneros todos -creyentes y también los que no lo sean-, los pensadores independientes y políticos entregados al bien de TODOS -sólo recuerdo nombres del pasado, lo siento- y las personas seducidas por la belleza de la vida y de cada criatura (sí, me refiero a Francisco de Asís), pero sobre todo, si hablamos de libertad, mi referente es Jesucristo, y es de él de quien aprendo qué es la libertad y por dónde la puedo tratar de conquistar: la libertad es la capacidad de elegir siempre lo que sea más noble y justo, lo que mayor bien haga a los demás y también a mí. La libertad es la capacidad de vivir reconciliado con todo lo que tengo que hacer, queriendo poner corazón a todo ello ya que elegirlo no siempre está en mi mano. La libertad es ser tan hombre como Jesús, tan entregado a la voluntad de Dios como él, tan seducido por la persona del prójimo como estremecido por su dolor.
LIBERTAD, al fin y al cabo, es el ser de Dios en mí y SER LIBRE es una tarea de por vida, es la lucha por ser tú mismo, por ser auténtico, por no tener cadenas, por sentirte limpio y noble, hermano, es la lucha por ser VERDADERAMENTE HUMANO. Jesús de Nazaret es un hombre tan hombre que sólo Dios podía serlo, y mi libertad es dejarme la piel para ser cada día un poquito más parecido a él, haciendo de su lucha la mía, de sus valores los míos, de su voluntad -la del Padre- la mía propia. No sé si me he explicado algo pero lo que sí sé es que me he enrollado, pero es que si me preguntas qué es el amor, o la libertad, o la paz entiende que ser breve es dificilillo. En fin, si esto llega a ser leído por alguien, ruego acuse de recibo para saber que fr. Atapuerca (me llama así mi hermana pequeña por lo diestro que soy con la última tecnología) ha encontrado el modo de participar en este foro. PAZ Y BIEN DE ESTE FRAILE MENOR. Víctor Manuel.
(Carmen, abril 2006)
SOBRE LA LIBERTAD','GRACIAS POR LOS MENSAJES PUBLICADOS SOBRE ESTE CONCEPTO A TODOS. LO MALO ES CUANDO CONFUNDO INSTINTOS CON MADUREZ, CON HAGO LO QUE ME DA LA GANA, CON QUE SOY LIBRE PARA DARTE UNA PATADA O PARA BURLARME DE TI, ETC. TENGO PRISA POR CRECER.