32. Ante el Código da Vinci

(Eduardo, mayo 2006)

Algunos católicos se inquietan por el inminente estreno de El código Da Vinci y se preguntan por la actitud adecuada que deben mantener ante dicho film. La verdad es que caben muchas posibilidades y todas tienen su punto de razón, pero al final nadie las tiene todas consigo sobre qué hacer como cristianos.

Hay que partir de un hecho. Nos guste o no, la película va a ser un éxito. Su calidad será mayor o menor, pero conquistará el número uno de taquilla como mínimo una semana. Si al volumen de libros vendidos añadimos la impecable maquinaria de marketing de Sony es imposible que la película no funcione. Digo esto porque plantearse, como han hecho algunos, una especie de boicoteo comercial al film, es algo tan abocado al fracaso como absurdo.

Creo yo que tampoco es apropiado rasgarse las vestiduras, hacer denuncias y movilizaciones apoyándose en el mismo derecho que tienen los musulmanes a defenderse de quienes dibujan caricaturas del profeta. Sin duda es una vía lícita, emocionalmente magnificable al ver la diferencia de trato que se da a los cristianos frente a los seguidores de Mahoma. Sin embargo, no parece que esta estrategia dé buenos resultados. Por un lado, quedaría claro que se trata de una acción minoritaria, y se interpretaría como expresión de un reducto radical de fanáticos, condición que rápidamente se aplicaría a la Iglesia en su conjunto. En los tiempos que corren, esa legítima defensa se convertiría en un argumento a favor de los que consideran a la Iglesia como una institución pre-democrática e intolerante, y mucha gente sencilla y manipulada acabaría pensando que si los católicos se ponen tan nerviosos será porque lo que dice el film es verdad. Así es la época que nos ha tocado vivir.

Más bien, lo que parece inteligente es darle a la película el mismo estatuto que le damos a X-Men o Lara Croft, aunque no creo que sea tan emocionante. Es decir, por un lado entenderla como una cinta de aventuras, y por otro, desde el punto de vista de sus referentes, considerarla una estupidez. Si en X-Men sale un personaje llamado Lobezno, que tienes las características de lo propio, pues cuando veamos a ese monje embozado y siniestro a las órdenes de un Obispo del Opus Dei, nos reiremos y diremos: ¡Qué ridiculez! Si la película es entretenida -y seguramente lo será-, pensaremos que qué lástima que siendo tan amena esté tan llena de bobadas que te hacen reír y te sacan de la historia. Dicho de otra forma, considerar las majaderías como lo que son, un lastre para la propia película. Así, lejos de comportarnos como fanáticos, nos convertimos en cinéfilos exigentes. Esto en la calle. En los foros culturales es otra cosa. Manteniendo la misma línea de moderación, habrá que desmontar uno a uno, con argumentos históricos y teológicos, los dislates de esa broma pueril que es El código Da Vinci. Y hagamos esto sólo lo estrictamente necesario. Hablar mucho de una película es el mejor marketing. Y si quieren promoción, que nos paguen, que yo no pagaré una entrada. Mi trabajo me cuesta ganarme mis perrillas como para malgastarlas.

(Fr. Víctor Manuel, mayo 2006)

Estoy de acuerdo pero no basta. Paz y Bien, Eduardo. Creo que tu reflexión es muy atinada y he de decir que la he leído con placer, tomando nota de más de una cosa. Querría añadir a lo que has dicho tú algo que dé un poco de perspectiva ante las dudas que a veces siembre la patraña o la novela patrañesca (género derivado del best-seller y que se caracteriza por tener la portada amarilla y las páginas también).

Me refiero en concreto a la nueva idea que comienza a circular poniendo en duda la existencia misma de Jesús. Si, puede sonar estúpido pero una estupidez repetida 1000 veces al día llega a hacer mella en no pocos desprevenidos. Ahora aporto una serie de datos objetivos que pueden ayudar a modo de vacuna contra esa gripe viral cuyo vacilo puede estar empezando a deambular. Referencias no cristianas a Jesús: a) Tácito, Anales XV, 44. (hacia año 115-117) b) Suetonio, "Vida de los césares", relata un episodio que también está relatado en los Hechos de los Apóstoles. c) Plinio el Joven, "cartas” X, 96, 97. d) fuentes rabínicas, muchísimas. e) Flavio Josefo.

Estas fuentes confirman: a) que Jesús existió b) su nacimiento fue irregular, lo que llevó a algunos a decir que era hijo ilegítimo c) realizó hechos considerados prodigiosos incluso por sus enemigos, que lo atribuían a la magia o a un pacto con el diablo d) atrajo a muchos seguidores e) que se proclamó el Mesías, e igual a Dios f) que fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato g) que su cuerpo no fue encontrado en el sepulcro a los tres días de morir h) que muchos afirmaban haberlo visto vivo después de morir i) poco años después de su muerte ya tenía seguidores en Roma que le rezaban y lo adoraban como Dios.

Todo esto entre muchísimas cosas que también están en los Evangelios, confirmándolos en su credibilidad y en su historicidad. Ser ignorante no es malo en sí mismo, lo malo es perseverar: 1. El concilio de Nicea no estableció nada, sino que CONFIRMÓ la divinidad de Jesús, en la que se creía desde el principio, ante la herejía arriana. 2. Los evangelios canónicos no fueron elegidos por ninguna conspiración. Fueron elegidos sencillamente porque eran y son los más fiables históricamente. Las investigaciones actuales han confirmado que fueron escritos cuando los testigos presenciales estaban vivos, entre los años 40 y 70 los sinópticos, y en la década de los 90 el de San Juan, si bien a este la comunidad de Juan le pudo añadir el actual epílogo -cap.21-. Los apócrifos datan de los siglos II y III, no fueron escritos ni por testigos presenciales ni por nadie que hubiera convivido con testigos presenciales, así que son muchísimo menos fiables y, aunque exaltan la figura de Jesús, son tan ricos en relatos míticos que pierden rigor histórico. Qué se le va a hacer. La Iglesia aplicó un criterio bastante científico.

Otra cosa es que a algunos os interese más el oscurantismo acientífico de creer a unos textos sin credibilidad histórica, y negar la credibilidad a los que sí la tienen contrastada por la ciencia.

Explícame en qué consiste la parte ultra de la doctrina de San Pablo, que por otra parte convivió y colaboró con el mismo San Pedro en Roma, donde murieron los dos martirizados. ¡Hay que ver que gente tan rara, que se dejaban torturar y matar por una supuesta mentira que ellos mismos se habían inventado para conseguir el poder de un Vaticano que entonces no era más que un monte con un cementerio y un circo donde murió san Pedro...! Jesús se rodeaba con pecadores para que dejaran de ser pecadores; y se rodeaba de prostitutas, para que dejaran de ser prostitutas! Ya vale de demagogia.

Sobre los pobres: hasta que la socialdemocracia moderna, ya en el siglo XX, no copió y aplicó los principios sociales cristianos, la Iglesia estuvo durante 1900 años ejerciendo esa labor en solitario: centros de acogida a mendigos, instituciones para acoger a mujeres de vida degradada y devolverles a la sociedad, los centros religiosos eran la única vía para que personas de las clases humildes pudieran prosperar. Piensa en los Mercedarios recogiendo dinero para rescatar presos en el mundo islámico, en los jesuitas y franciscanos educando a los indígenas americanos, estudiando sus propias lenguas... en fin.

Lo que pasa es que los anticristianos y anticlericales, amén de generalmente ignorantes, son sectarios, de mente absolutamente cerrada a cualquier argumento y razonamiento. Pero ya se os está pasando el tiempo. El anticlericalismo del s. XIX ahora, con una Iglesia en decadencia numérica (pero en crecimiento moral) resulta ya folklórico. y la visión materialista del mundo cada día se revela más como irracional. Tarot, wija, espiritismo, new age, las consultas de los psicólogos y los psiquiatras a rebosar... Ya lo dijo Chesterton: cuando la gente deja de creer en Dios, no es que no crea en nada, es que empieza a creer en cualquier cosa.

(Rosa Mari, mayo 2006)

Claro y conciso. Gracias Eduardo por compartir tu reflexión clara y concisa. Te felicito. Rosa Mari.

(Fr. Luis, octubre 2006)

Para quien siga interesado en estos temas, hemos incluido en la sección joven de nuestra web un enlace a una página muy interesante sobre el Código da Vinci (pinchad aquí).

(Enrique Alejandre Carrizosa, enero 2007)

Estimados amigos: Al hilo de todo esta idiotez que se ha originado, en torno a la novela "El Codigo Da Vinci", me viene a la memoria, una frase del escritor ingles Chesterton, que decía: "Lo malo de los ateos, no es que no crean en Dios, es que estan dispuestos a creer cualquier idiotez". Creo que en esto, como en otras cosas, el genial escritor llevaba razón. Atentamente: Enrique Alejandre.



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