33. Volver a empezar
(anónimo, junio 2006)
Hola, os cuento mi "historia" y a ver que me decís; bueno, yo era alguien creyente,
me gustaba la relación que tenia con Dios, era bastante habitual, y en mi parroquia estaba súper-a gusto,
a pesar de no pasar por un buen momento personal,... para mí y para mi vida diaria me servía, sabía que tenía
que avanzar, profundizar más en la fe, pero tal vez por mi edad, situación... no lo hice. Surgieron una serie de dudas,
de incongruencias a mí alrededor, en mi, por situaciones que viví, que junto con el estancamiento de mi fe
y el distanciamiento de mi parroquia de toda la vida (porque me tuve que cambiar de residencia) provocaron que
me fuera distanciando de todo aquello que tanto quería y que era tan especial para mí.
Hubo un momento en el que me "cabreé" con Dios (quien soy yo para ello)
y pasé bastante de la religión en general y de plantearme nada, pero ahora parece que las cosas están volviendo
a su cauce en mi vida y me gustaría volver a tener esa relación tan especial con todo aquello que tenía,
pero no sé como hacerlo, cómo empezar, qué hacer... me gustaría que algún franciscano, me diera algunas claves
o instrucciones sobre lo que puedo hacer... también me gustaría que me dijerais si os ha pasado a alguien,
que habéis hecho... Gracias.
(Fr. Luis, junio 2006)
¡Paz y bien! Gracias por compartir tu "historia" con nosotros, y felicidades por
desear volver a tener esa relación "especial" con el Señor. Tu pasado ya pasó, lo bueno (esos momentos especiales)
y lo malo (esa indiferencia con la Iglesia, "cabreo" con Dios...). Ahora tienes la vida por delante: una relación de
amistad-amor con el Señor, de filiación y amor a la Iglesia-nuestra madre... No te defraudará.
Las claves que buscas para este nuevo camino que inicias las irás encontrando
poco a poco: oración sincera y desde la vida (grítale al Señor, habla con El con mucha confianza, búscale y pasa
tiempo ante él), compromiso e inserción en la Iglesia (te aconsejaría que hables con algún acompañante espiritual,
alguien que estando a la escucha del Señor te pueda guiar), amor a quienes te rodean (especialmente los más débiles:
si el amor a Dios no pasa por los demás, está desencarnado). Un fuerte abrazo y que Dios te bendiga. fr. Luis.