9. Homosexualidad

(Anónimo, junio 2005)

Estos últimos días se habla de la manifestación que habrá el sábado en contra de los matrimonios homosexuales, y se mezcla con la política, o al revés. ¿Quién la propone? ¿una asociación de familias? ¿es cristiana o no? Contadme un poco, si alguien sabe algo de la manifestación, que se pide..., y ya de paso a ver que pensáis del matrimonio y la adopción... y cual que es aquello que propone nuestra querida Iglesia. Gracias, y espero respuestas.

(Fr. Luis, junio 2005)

Paz y bien: Pues sí, el próximo sábado tenemos en Madrid una manifestación muy apoyada por unos y criticada por otros, politizada por algunos... Pero yo creo que ni las familias ni lo que se reivindica ahí tienen la culpa. La manifestación es un SÍ A LA FAMILIA, y no es contra el gobierno, los homosexuales, ni para decir con quién tiene que acostarse la gente, como va diciendo por ahí algún ministro. Ha sido convocada por el "foro español de las familias" y apoyada por 150 organizaciones, una de ellas la Conferencia Episcopal. No ha sido convocada por la Iglesia (ni por el PP), aunque muchos cristianos la apoyemos y participemos en ella. Desde esta web, también la apoyamos y animamos, como podéis ver en la primera página y en la sección juvenil.

(Leo, junio 2005)

Estoy totalmente de acuerdo con Luis, porque creo que es un tema que se politiza por parte de todo el mundo, especialmente, por algunos periodistas de televisión. Creo que efectivamente, no se va en contra de nadie, aunque algunos piensen que sí y pienso que la Iglesia hace muy bien en acudir a la manifestación. Un saludo a todos. Leo.

(Rosa Mari, junio 2005)

Paz y Bien. Con todo el respeto, no quiero ofender a nadie, pero también quiero ser sincera y daros mi opinión al respecto. En nuestra Iglesia cabe diversidad de opiniones y la pluralidad es una riqueza. Somos muchos los creyentes que no estamos de acuerdo con el apoyo de la Conferencia Episcopal a la manifestación del 18 de junio. Cada uno puede tener sus ideas sobre los matrimonios gays, y querer o no participar en la manifestación convocada, eso lo comprendo. Pero otra cosa es que los obispos apoyen esa manifestación, que propone la desobediencia civil contra una ley aprobada en un parlamento democrático, y del lado de un sector político de derechas contra el gobierno. Y cada uno tenemos nuestras ideas al respecto. Los obispos deben representarnos a todos los creyentes, y si no ¿a quién representan? Estoy más en la línea de lo que cuestionan la Asociación de Teólogos Juan XXIII y el Manifiesto de otros teólogos y cristianos. Siento las críticas externas que nos acusan de "una vuelta al nacional-catolicismo que abandera la ultraderecha" y me veo en la necesidad de defender mi Iglesia, explicando que es diversa y plural y en la que cabemos todos. Sois muy libres de anunciar en la página de San Juan la manifestación del 18 de junio, pero habéis entrado en un terreno peligroso por tendencioso y partidista. Sería interesante -y franciscano- que anunciarais la manifestación contra la pobreza que tendrá lugar en Madrid el domingo 26 de junio a las 12 en Cibeles, y que apoyamos las ONGs dedicadas a combatir la pobreza (muchas ONGs cristianas y otras no). Podéis informaros en pobrezacero.org. Espero no haber molestado a nadie y que nos sirva para una reflexión común. Paz y Bien. Rosa Mari.

(Fr. Luis, junio 2005)

¡Paz y bien! Claro que, desde este foro franciscano, respetamos la diversidad de opiniones y amamos a todos los hombres, independientemente de sus creencias y opciones... Pero también defendemos con total claridad aquello de lo que estamos convencidos. En este sentido, apoyamos la manifestación de las Víctimas del Terrorismo (politizada y criticada por algunos sectores) y apoyamos también la manifestación a favor de la familia (politizada y criticada también por aquellos mismos sectores); de la misma forma y con la misma intensidad, apoyamos la manifestación contra la pobreza que el próximo fin de semana se hará, como podéis ver desde hace casi un mes en la sección de artículos juveniles, y desde hoy en la primera página de nuestra web. Creemos que nuestros obispos han hecho bien en asistir y apoyar la manifestación a favor de la familia, porque no son "representantes" de los cristianos, sino sus PASTORES, y como pastores deben guiar a sus fieles defendiendo los valores humanos y cristianos (vida, familia, libertad, amor, etc). Pero no somos nosotros quien ha de juzgarles y opinar sobre lo que hacen o no deben hacer. Construyamos entre todos el Reino, amando a los Pastores y a los Últimos. Un fuerte abrazo.

(Cándido, junio 2005)

Aunque parezca gallego o estar haciendo honor a mi apodo, permitidme responder con preguntas a las que confieso no tengo una respuesta clara. Antes de nada ¿por que hay que disculparse o creer que se causa molestia al opinar desde el corazón, aún a sabiendas tal vez de no hacerlo igual que otros? Entre hermanos (miembros de una familia) no hace falta. Siempre me maravilló de la Iglesia los diferentes carismas que caben en ella sin desvirtuar la Verdad. ¿Qué tiene de malo que la jerarquía de la Iglesia Católica haya apoyado esta manifestación? Generalmente hemos criticado a nuestros obispos de no estar con la gente de la calle o haber tenido una postura excesivamente "cauta". Tampoco han sido los únicos líderes religiosos en apoyarlo. ¿Por qué sólo se dice que es "contra el matrimonio gay" y no "en defensa del verdadero concepto de familia"? Siempre negatifo, nunca positifo.

Aunque saque de contexto la frase del cinematográfico mafioso Vito Corleone "la familia es la familia". No entiendo la diferencia entre familia tradicional y familia "moderna" o “nosequé" ¿Por qué tenemos que analizarlo desde prismas políticos? Sí, ya sé que se está utilizando por ambos lados como arma arrojadiza. No es esto mismo lo que otros pretenden. Tampoco el miedo a ser encasillado en un "bando" debe ser motivo de no expresar las propias ideas cuando se sienten justas. Personalmente me alegró ver el éxito de la convocatoria, si bien no creo que vaya a servir mucho para unificar posturas entre quienes parecen estar buscando cualquier campo para el enfrentamiento ni para transmitir el auténtico tesoro que supone ser un verdadero madre/padre/hijo/hermano amante y amado. A todos un fraternal abrazo. Paz y Bien. Cándido.

(Anónimo, junio 2005)

Hola de nuevo. Estoy de acuerdo con Rosa Mari... En primer lugar, creo que aunque la convocatoria de la manifestación era por las familias, está claro que es algo que tiene que ver con los homosexuales, y con los matrimonios entre homosexuales, ya que el matrimonio es la base a partir de la cual en muchos casos (aunque lo cierto es que no tiene porqué según la sociedad actual) se forma un familia. Creo que el hecho de reivindicar el derecho de tener un padre y una madre, es algo que se deberia haber reivindicado antes, mucho tiempo atrás, desde que hay niños huérfanos, o abandonados. Por una parte, la adopción de niños por parte de homosexuales, responde a una realidad, que hay niños viviendo con los novios o novias, o marido y mujeres de sus padres y madres, sin amparo legal, y las leyes de cualquier sociedad responde a las realidades de las mismas, si alguien roba, se le juzga y se la mete en prisión, si un matrimonio y no se quiere, y no se aguantan y soportan, hay un divorcio, que ha de ser igual para heterosexuales, como homosexuales, como bisexuales... el estado no se mete en con quien se acueste cada uno... pues como decía es una realidad que existe, tanto por motivos anteriores a sentirse homosexual, como por motivos posteriores... me parece que igual de bien pueden criar una pareja homoparental como biparental, las dificultades, que creo que surgirían, son las reacciones de la sociedad, el niño puede ser discriminado, pero también eran discriminados los zurdos en una época, y los judíos en Alemania...

Pensando en el bienestar de un niño, educacionalmente, afectivamente, intelectualmente, la situación sería la misma, sería la sociedad quien causara ese daño psicológico al niño... Por otro lado, el lema "derecho a una mama y a un papá" no me parece bien, ya que cuántos niños hay que no tienen madre o padre, y no porque desgraciadamente los hayan perdido, sino porque su padre es un alcohólico, o una drogadicta, o un asesino, o simplemente porque sus padres se hayan divorciado... también tienen derecho, y probablemente, esa FAMILIA, y esos niños estén más "destrozados" que uno que vaya a ser adoptado por una pareja homosexual. Podría seguir escribiendo, pero mi opinión se centra en torno a esto. Gracias.

(Leo, junio 2005)

¡Buenas tardes! Os voy a dar mi opinión personal sobre lo que viene sucediendo en nuestra sociedad en los últimos meses y especialmente en los últimos días. En primer lugar, considero que lo que está sucediendo en nuestro país, viene provocado en mi opinión por algo más profundo que un debate político o un cambio en las costumbres. Creo que lo que está sucediendo, es algo que tiene mucho que ver con lo que se llama la post-modernidad, cuyo epicentro descansa, como bien señaló Benedicto XVI, en la teoría del relativismo. Al hombre moderno, del mundo occidental, del primer mundo claro, le es relativo todo lo que pase. Le da igual si cada día mueren miles de seres humanos en el mundo por el hambre, las guerras, las epidemias, si miles de niños son abortados conscientemente por sus madres, si cada día muchos ancianos están abandonados y solos en las residencias (lo que antes era el asilo), si por culpa de la envidia, del ansia de poder, unos países controlan a otros, manteniendo su economía por el suelo, etc.

Todo esto lo achaco a una falta de moral, a una pérdida de los valores del Evangelio, que se da en todo tipo de ideología política, ya que se ha hecho una encuesta en que más del 60 por ciento de los españoles están de acuerdo con el matrimonio homosexual, por ejemplo, y ahí entra gente votante de un partido y de otro. Al igual, que como vi en la tele, a la manifestación del sábado de las familias acudieron gentes de toda condición, raza, economía, e incluso ideología política, porque con lo que se está jugando actualmente en nuestra sociedad no es una cuestión banal, sino que es algo que trasciende por completo los límites de nuestra propia sociedad. Así, en mi opinión, considero, como dijo Ratzinger días antes de ser elegido, que no hay ningún tipo de ideología que actualmente defienda los valores del Cristianismo, ni el Capitalismo, ni el Socialismo, ni ninguna de las que haya, ya que creo que el mensaje de Cristo trasciende por completo todo ese tipo de pensamiento. Un saludo. Leo.

(Fr. Víctor Manuel, marzo 2006)

Paz y Bien para todos. Sobre el tema de la manifestación, no voy a decir nada pues es agua pasada y ya Luis respondió, preciso y conciso, de modo que yo trataré de aportar algunos puntos que presentan la razonabilísima postura del Magisterio, postura que yo voy a presentar en lo que tiene de universal, es decir, en lo que vale para cualquier creyente y para cualquier no creyente por atenerse a la pura razón, recta razón, eso sí.

Hace cosa de diez años que leí el primer pronunciamiento -el primero del que yo tenía conocimiento- de un obispo acerca de lo oportuno y justo de un marco legal que amparase a las parejas de personas del mismo sexo. Claro, son miembros de una sociedad de la que pueden reclamar el justo amparo para sí como individuos y para una relación de pareja estable, realidad ésta que cae en un vacío legal que deja un poco a la intemperie a estas personas, y eso es injusto. Es justo y conveniente que se reconozcan civilmente estas uniones, así como que se les otorguen algunos beneficios fiscales (declaración conjunta, transmisión de patrimonio, y cosas semejantes).

LO QUE NO TIENE NADA QUE VER CON QUE SE LES EQUIPARE CON UN MATRIMONIO, relación y entidad totalmente diversa que -en toda cultura y sociedad desde que el hombre es hombre y la mujer, mujer- consiste en LA UNION ESTABLE DE UN VARON Y UNA MUJER RECONOCIDA POR LA COMUNIDAD. Salvo en lo que toca a los derechos fundamentales, tenemos derechos porque tenemos obligaciones, y otorgar igualdad de derechos, DE CONSIDERACION Y CALIFICACION para dos realidades totalmente diferentes y con cargas diferentes no puede dejar de ser injusto y dañino para el bien común. Ni en la Roma imperial ni en la antigua Grecia -donde la homosexualidad era tenida casi como una distinción de los más elevados intelectuales y filósofos- se ha calificado esta unión entre dos personas del mismo sexo como matrimonio, término que quedaba reservado para el matrimonio... como es lógico y ha sido en toda sociedad, creyente o no.

Cuando salen al paso reclamando este despropósito como ideario de izquierdas, yo les pediría que nos hicieran un repaso del tratamiento que han recibido y reciben estas personas de orientación homosexual en los estados de régimen comunista (¿a que no lo hacen?). La familia -mal llamada por algunos 'tradicional', ya que no hay otra- transmite la vida, educa (realiza la primera socialización, labor de la cual depende todo el proceso posterior) y hace que la cultura y la identidad de ese pueblo se perpetúe en los hijos nacidos de su unión. Estos individuos son 'sujetos contribuyentes' que con su trabajo y su participación en la sociedad enriquecerán dicho colectivo. Las uniones de personas de igual sexo no pueden asemejarse y menos igualarse a la célula fundamental de toda sociedad, a aquel núcleo humano del que deviene todo y del que venimos todos: la familia.

Esta igualación perjudica a la familia y a la sociedad en ella, porque reparte los limitados recursos que ahora servirán menos para alentar y sostener la imprescindible función de la pareja heterosexual en la procreación y educación de los hijos (quien crea que no es tan imprescindible que me lo explique, por favor). Además esta denominación artificiosa y falsa, única en la historia de la humanidad, supone una desorientación notable y una pérdida de principios cuando se habla del supuesto 'derecho de maternidad/paternidad' por el que se otorgarían niños en adopción a estas parejas. La maternidad/paternidad no es un derecho sino una capacidad, y quien me quiera convencer de lo contrario que me muestre un código civil o natural que muestre mi error. Lo que sí es UN DERECHO NATURAL, UNIVERSAL E INVIOLABLE (además de impepinable) es el de venir al mundo con un padre y una madre. LA ADOPCION MIRA A LOS DERECHOS DEL ADOPTADO, MIRA A RESTITUIR UNA SITUACIÓN -crecer en una familia- QUEBRADA POR CIRCUNSTANCIAS NO DESEABLES (muerte de alguno de los progenitores, abandono, etc). Yo soy fraile y me encantan los niños desde siempre -me habría encantado tener familia numerosa- pero ¿quién aceptaría que, por "tener derecho a ser padre", adoptara un par de zagales para saciar la sed de paternidad, mía y de mis hermanos de comunidad? Lo que tiene la evidencia es que más se manifiesta cuanto más se la intenta negar.

Nunca se pueden cambiar los términos para hacer que un niño sea moneda de cambio al que se le arrebata su derecho natural para satisfacer el deseo de ser padres o madres de una pareja a la que un gobernante les reconoce un derecho que no existe (yo no lo tengo, y no lo reclamo claro) y que si existiera se supeditaría al derecho de la parte más débil -el niño- como corresponde a todos los ordenamientos jurídicos que devienen del derecho romano que, ante una duda, fallaba a favor del más débil aunque fuera un galeote -IN DUBIO PRO REO-.

Por último, diré que no abrir el estado matrimonial a las parejas homosexuales no supone discriminación respecto de las heterosexuales, pues no es la heterosexualidad el requisito que exige nuestro ordenamiento legal para contraer este estado. Un padre y una hija o dos hermanos (parientes en primer grado de consanguineidad) no se pueden casar según nuestra constitución... y a nadie creo yo que le escandalice ni que le parezca injusto. Pues creo que por hoy ya está bien. La idea de base es que se debe reconocer, ayudar y jamás discriminar a las parejas de personas del mismo sexo, pero como lo que esa pareja es, pues tiene una entidad propia a respetar, lo cual nunca se hace verdaderamente cuando se les pretende igualar a otra entidad diferente absoluta e inevitablemente -la familia- la cual es la que nos sustenta como individuos y como sistema social. Un abrazo. FR. VICTOR MANUEL, OFM.

(Fr. Víctor Manuel, abril 2006)

Razones del Papa para no admitir homosexuales al seminario. El texto íntegro de la Instrucción lo podéis encontrar aquí. Como supongo que este documento dará que hablar -ya está dando- aprovechando las ventajas que me dan tanto mi formación como mi actual lugar de residencia -vivo en Roma y algo más que antes puedo preguntar y cotillear- os acerco el sito y un comentario que os puede ayudar a entender la palabra de la Iglesia sobre esto. Aceptarla o no corresponde a cada uno, pero entenderla está al alcance de todos (si nos dejan) y, al final, todos debemos aceptar que cada uno en su casa organiza las cosas como mejor cree. Digo yo.

La Instrucción "Sobre los criterios de discernimiento vocacional concernientes a las personas con tendencias homosexuales en vistas a su admisión al seminario y a las Órdenes Sagradas" no aporta nada nuevo sino que concreta la enseñanza del Magisterio respecto a las circunstancias que en la actualidad hacen de una cuestión que ha existido siempre -personas con tendencias y/o conducta homosexual, también entre los sacerdotes y miembros de la vida consagrada- uno de los elementos a afrontar ante los no pocos casos de conducta sexual desordenada en estas personas. Igualmente se hacía necesaria una palabra clara y firme desde el Magisterio sobre un tema que se está convirtiendo en una fuente de confusión para muchas personas, cristianos y no cristianos, así como una excusa para manipular la opinión pública en un clima de confrontación contra la Iglesia.

Desde el principio del documento surge como un estribillo la mención a las "tendencias profundamente arraigadas" como característica que hará a la persona no hábil para la admisión a las Sagradas Ordenes, estribillo éste que viene concretado en el documento mismo como una tendencia que, si bien siendo desordenada en sí misma no es inmoral, se manifieste en una conducta homosexual y/o en la defensa de la llamada 'cultura gay'. Son estos los individuos que no deben ser admitidos a la vida seminarística ni a las Sagradas Órdenes, lo cual es bastante de entender ya que tampoco serían admitidos los que vivieran activamente su heterosexualidad o defendieran un modo de vida o una antropología contraria a la cristiana (por ejemplo, los defensores de la 'cultura' anti-vida -aborto, eutanasia,...).

La normalización de la homosexualidad como una forma más de vivir la propia sexualidad, tan válida, ordenada y natural, tan legítima como la heterosexualidad, es un axioma fácil de desenmascarar aunque, como es un axioma mayormente ideológico, se suele aceptar o rechazar independientemente de la argumentación que lo sostenga. Sus defensores no suelen aceptar los argumentos con los que la Iglesia y la razón puramente natural -basta hablar desde la fisiología- lo muestran, si bien quienes estamos predispuestos a acoger la palabra de la Iglesia debemos entender lo que por venir de la Iglesia ya aceptamos, lo debemos entender porque creer es razonable y debemos ser capaces de razonarlo para dar razón de nuestra esperanza y de nuestra fe a quien nos lo requiera.

Discutir la supuesta 'normalidad' de los actos homosexuales debe venir precedido de un incondicional respeto hacia estas personas, hacia todas, incluidas las que no corresponden a ese respeto al que llama la Instrucción que ahora comentamos. Igual que una persona con tendencia homosexual (o heterosexual) NO tiene derecho a ser padre sino la natural capacidad de generar vida (no solo ni del modo que se acorde o se logre urdir) TAMPOCO TIENEN LAS PERSONAS HOMOSEXUALES DERECHO A SER ORDENADOS (ni las personas heterosexuales, sean varones o mujeres). La ordenación es la aceptación de la Iglesia de quien se discierne que ha recibido la llamada de Dios para servir a todos los hombres en la Iglesia y desde la Iglesia. TODA VOCACIÓN ES RADICALMENTE ECLESIAL Y SU DUEÑA ES LA IGLESIA Y NO EL VOCACIONADO. No conceder algo a lo que no se tiene derecho sino que se recibe como don -la vocación y la consagración que la verifica y manifiesta- no es discriminación, máxime cuando es un criterio de aplicación universal.

La Instrucción no trata de probar su tesis sino de presentarla con claridad. Las razones por las que no se estima como evidente ni fácilmente conquistable el equilibrio necesario para entrar en relación con hombres y mujeres para las personas con tendencias homosexuales profundamente arraigadas se aportan fundamentalmente desde la psicología, ciencia en la que militan numerosas escuelas y en la que se dan perspectivas diversas cuyas conclusiones y aportaciones, siendo en mayor o menor medida empíricas, ni son universalizables ni de posible y matemática comprobación. El punto firme para aceptar la tesis del Magisterio es la autoridad de la Revelación de la que la voz de la Iglesia es pregonera. La antropología que Dios revela en Cristo y que susurra desde el inicio de la su puesta por Escrito -hablamos de un mensaje deletreado a lo largo de casi catorce siglos con continuidad ascendente y coherencia constante- se acepta por fe y por fe se razona y se entiende en profundidad apoyándose en las aportaciones de las distintas ciencias humanas -psicología, sociología, etc-.

Otras antropologías presentan un hombre que, erradicado de Dios, encuentra su origen en el autor de un ideario y se hace a sí mismo según la imagen de sí que quiere tener. La antropología cristiana desvela el misterio de un ser humano creado a imagen de Dios y no de sí mismo ni de ningún ideólogo. ¿Qué modelo de ser humano presenta mejor nuestra grandeza y dignidad? Quien estima, discierne y siente que ha recibido de Dios la vocación -cualquier vocación de particular consagración- consiente en verificar ese discernimiento a la luz de la palabra de la Iglesia, ya que su vida una vez consagrado será para la Iglesia, para ser y hacer en ella lo que ella le encomiende según ella indique que debe ser realizado aquello que le encomienda. Esa obediencia filial no se improvisa con la ordenación sino que es 'hermana siamesa' de la obediencia filial a Dios por Quien y sólo por Quien un vocacionado dice 'sí' a Su llamada. Nada más que saludaros con un deseo de Paz y Bien a todos. FR. VICTOR MANUEL, OFM.

(William, Puno - Perú, abril 2007)

Paz y Bien, hermanos en Cristo y Francisco:
Creo que es importante respetar la opinión y vida de los demás hermanos, pues todos somos imagen y semejanza de Dios, pero creo que la homosexulaidad es abominable, no por ser homofóbico expreso mi parecer, sino por que el sentido común me hace entender que Dios creo al hombre, dice la Biblia, macho y hembra, Adan y Eva, no creó a Adan y Simón o Eva y Tomasa.
Las cosas son claras y no podemos apoyar la homosexualidad, mucho menos dentro de la Iglesia que es santa, y por lo tanto no puede ser refugio de personas con problemas de homosexualidad.
Soy católico y amo a la Iglesia, pero creo que es necesario censurar las violaciones contra menores de edad y los aosos sexuales que se dan dentro de la vida religiosa.
Dios perdona el pecado, pero no el escandalo.

(joven, septiembre 2007)

Paz y bien. Después de la lectura de este foro y, he de confesar, un tanto espantado del último mensaje peruano, quiero plasmar mis inquietudes y preguntar. ¿Qué pasaría con un joven cristiano que ha participado de lo que se ha llamado aquí “cultura gay” y ha practicado la homosexualidad?, si este joven está convencido de ser llamado por Cristo y quiere seguir el evangelio de la manera que lo hizo Francisco de Asís, y por algunas razones y cosas de la vida su pasado no ha sido el correcto…¿este sería aceptado por la orden?. Espero hallar aquí la respuesta cierta al estar en una web de frailes menores y alguno de los hermanos puede aclararme la duda. Saludos

(fr. Víctor Manuel, septiembre 2007)

Paz y Bien. Un saludo franciscano para ti. Lo de tu espantada ante el mensaje peruano que ha podido suscitar tu consulta... me ha dejado intrigado porque no he leído "el último mensaje peruano".
Nos dices que cómo sería tratado alguien que siente una llamada de Dios a la vida consagrada franciscana cuando "ha participado de lo que se ha llamado aquí “cultura gay” y ha practicado la homosexualidad".
El pasado es eso, pasado. Es algo que fue y que no tiene porque ser hoy aunque, sin duda, forma parte de nosotros. Todo lo que se ha inscrito en nuestra biografía personal ha dejado alguna huella en nuestra personalidad, pero todos tenemos cosas dolorosas de nuestro pasado que aun hoy molestan, incomodan o incluso llegan a condicionar -en mayor o menor dado- las opciones presentes y los proyectos de futuro.
Porque hayas vivido en el pasado cosas que te alejen de Dios y de la Iglesia no tiene por qué cerrársete hoy ninguna puerta. Si eso que era parte de tu vida y hoy es parte de tu pasado te deja vivir tu opción por el Evangelio de Jesucristo con suficiente serenidad, fidelidad, libertad y alegría... ¿qué problema habrías de tener? Yo creo que ninguno.
En tu acercamiento a la institución que eligieras para concretar la llamada de Dios en tu vida, sería deseable que trataras con quien te acompañara en ese inicio de camino -con apertura, docilidad Y DISCRECIÓN- este aspecto de tu vida y de tu identidad afectivo-sexual, porque ha de ser cuidado y tratado con seriedad, claridad y respeto.
Si quieres hablar de cualquier otra cosa o profundizar en esto te ofrezco mi dirección de e-mail, ya que es más personal y ocnfidencial que un foro: FR. VICTOR MANUEL, OFM (frvmaq@hotmail.com). Identifícate en el "ASUNTO" como "DESDE EL FORO DE TOLEDO".
Con afecto de hermano, fr. Víctor Manuel, ofm.



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