MONASTERIO DE SANTA ISABEL
LOCALIZACIÓN
Las casas eran conocidas hasta el siglo XIV con el nombre de “Casas de San Antolín”, porque se encontraban en la colación de San Antolín, propiedad de Gómez Pérez de Toledo, hijo y heredero de Fernán Gómez (muerto en 1331, cuya lápida sepulcral se encuentra en el coro de Santa Isabel). Gómez Pérez de Toledo, alguacil mayor de la Ciudad en tiempos de Alfonso XI, miembro de la Orden de la Banda, padre de Diego Gómez de Toledo, notario mayor del Rey don Pedro el Cruel, casado con una hermana del Canciller Pedro López de Ayala, llamada Inés de Alfón o de Ayala, a quien el rey Enrique II concede privilegios en las Casas de San Antolín que habitaban y hoy se conservan en el convento de Santa Isabel. Allí se hacen reformas entre los años 1374 y 1385, cuando el hijo de los anteriores, Pero Suárez de Toledo (bisabuelo de Doña María Suárez de Toledo, la fundadora), casó con Juana Meléndez de Orozco y Meneses, que poseía otras casas en la colación de San Antolín, uniéndolas a las de los Suárez de Toledo. Las dos familias quedaban unidas y unidas también las propiedades.
Las dos hijas de este matrimonio, Inés de Ayala (abuela de Juana Enríquez, esposa de Juan II de Aragón y madre de Fernando el Católico) y Teresa de Ayala (madre de Pero Suárez de Toledo casado con Juana de Guzmán, padres de Doña María Suárez de Toledo, Sor María la Pobre), son el origen del parentesco de la fundadora de Santa Isabel con Fernando el Católico. Así tenemos la razón de por qué estas casas se llaman en el siglo XV, “Casas de la Reina”, es decir de Doña Juana Enríquez, nieta de Inés de Ayala y casada con el rey Juan II de Aragón (muerta en 1468). La bisabuela de Fernando El Católico fue heredera de los palacios de San Antolín y está enterrada en el presbiterio de la actual Iglesia, al lado del evangelio, ostentando su sepulcro el escudo de los Ayala (murió en 1453).
Para la fundación del convento se siguieron unos trámites de cesión de dichos palacios en 1480 (documento de 27 de julio), con los cuerpos de casas, corrales y trascorrales, además de la capilla de Fernán Gómez, según la carta de donación de los Reyes Católicos (20 de julio de 1480, AHN, Clero, pergaminos carpeta 1329, doc. N. 16). El 3 de abril de 1483 el Cardenal don Pedro de Mendoza, daba la autorización para erigir el convento (documento de 3 de abril de 1483), anexionando al dicho convento la iglesia de San Antolín, en la que estaba la capilla de Inés de Ayala y de Fernán Gómez, según la carta del Cardenal Mendoza de 27 de octubre de 1488 (AHN Clero, pergaminos, carpeta 3130, doc. n. 6). En ella se concedía facultad para bendecir la iglesia, el campanario y el convento. Hay otra Bula del Papa Inocencio VIII, con la cual se concedía a Doña María Suárez de Toledo, Sor María La Pobre, la posesión de la iglesia de San Antolín, entregada a petición de los Reyes Católicos, según consta en la carta de confirmación de privilegios otorgada por los Reyes Católicos a Doña María Suárez de Toledo, de fecha 10 de agosto de 1497, en la que se incluyen las llamadas “casas de la Reina” y la Capilla de Fernán Gómez (AHN Clero, pergaminos, carpeta 3130, doc. 11).
De la antigua parroquia mudéjar, sólo queda el ábside conocido todavía hoy como ábside de San Antolín. Es de ladrillo visto, típico de Toledo, con arcos ciegos de herradura apuntados, en su parte inferior, cobijados en otros polilobulados (de nueve lóbulos). La parte superior con arcos ciegos más agudos cobijados en arcos de herradura, dos de ellos con ventanas estrechas, tipo saetera. Por encima fajas de esquinillas, con pequeños vanos. Dos arcos polilobulados se encuentran aun en el interior de la iglesia, en el presbiterio, quizá procedentes de la antigua iglesia.