En cuanto al retablo del presbiterio, el
original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual
proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de
Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de
la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes,
entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho
retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas
a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los
pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade
la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para
Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha,
la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto
de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla
de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles
laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce
Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte
inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del
Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del
tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario
con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra
actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa
Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante;
un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original
sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco
con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José
de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo,
con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos
de la Pasión y medallones decorativos.