El coro se
alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y
apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería
calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales.
"A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en
campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA
SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido
en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que
da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción
en 1616 por los moradores del monasterio.
En
el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real,
arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere
que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor
del monumento.
La
sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona
al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico,
con claves en forma de florones en la intersección de sus
arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la
visita del interior.