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PATIO
Los veinte ventanales
que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y
las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista.
De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin
halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y
haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado,
ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto
entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración
vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor
altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante
para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de
aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas
al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles
y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración
del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el
estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
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