Capillas Laterales

Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.

A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada “capilla de San Francisco”, por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.

Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.

A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.

Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.