Coro y Sacristias

El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. “A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:

“MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER”

desaparecido en la restauración del siglo pasado” (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.

En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.

La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.

Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: “Espero, en tanto me llega la resurrección” (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.