La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, “semigótica y semirenacentista”, o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.

LAS CADENAS

Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la “tracería” (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.