El Taller de
Oración y Vida es un servicio para aprender a profundizar en el arte de orar.
Este aprendizaje tiene un carácter eminentemente experimental, como en un taller: orando
se aprende a orar. Se aprende a entrar en la relación personal con el Señor, con
variadas modalidades, desde los primeros pasos hasta las alturas de la contemplación.
A partir de una intensa contemplación de la figura de
Jesucristo, el Taller lanza al cristiano a un proceso cristificante, para ser cada vez
más parecido a Jesús: paciente y humilde como Jesús, sensible y misericordioso,
despreocupado de sí y preocupado de los demás... preguntándose a cada paso ¿qué
haría Jesús en mi lugar?, produciéndose de esta manera una transformación vital que a
muchos les hace exclamar: ¡cómo ha cambiado nuestra madre, nuestro hermano...! Es, pues,
también, Taller de Vida.
El Taller ofrece un
servicio limitado y humilde: enseña a orar y a vivir cristianamente. En las últimas
sesiones, lanza al cristiano a participar directamente de la misión sacerdotal,
profética y regia de Cristo Jesús. Soñamos en transformar los Talleres en viveros de
vocaciones apostólicas, y estamos empeñados en que los Talleres se constituyan en
instrumentos de vitalización eclesial. ¿Resultado? Un eficaz instrumento de
Evangelización.
El Taller compromete al
asistente en tres dimensiones: con Dios, consigo mismo, con los demás. En cada sesión
hay dos líneas fundamentales: una descendente: Dios habla al hombre; y otra ascendente:
el hombre habla (responde) a Dios. El Taller colabora no sólo a hacer Iglesia sino
también a hacer Sociedad porque contribuye a la unidad y fortalecimiento del individuo y
de la familia. Tiene, pues, una dimensión evangélica y una dimensión humanitaria.
Cada taller consta de quince Sesiones, y cada sesión dura
dos horas. Hay una sesión por semana. El inspirador y organizador de los Talleres es el
P. Ignacio Larrañaga, franciscano capuchino, bajo cuya orientación se han formado y
siguen formándose todos los Guías del mundo. En nuestra parroquia de San Juan de los
Reyes, cada año son anunciados y convocados al menos una vez.